La Paradoja de Leontief – Artículo de Opinión

Introducción

En el blog Nociones de Economía y Empresa, el doctor David de Matías Batalla, de la Universidad Internacional Valenciana, explica de forma detallada el concepto de la Paradoja de Leontief. Batalla define así entonces la paradoja como “… se concibe a la mano de obra no como una mercancía homogénea sino por categorías, los países industrializados disponen de una oferta más abundante de mano de obra bastante educada o de fuerza de trabajo cualificada (en la que se ha realizado una elevada inversión de capital) que de otros tipos…” (Batalla, 2013).

Quizás lo que omite Batalla – o mejor dicho lo menciona muy superficialmente – es que Leontief partió con la idea inicial de corroborar la teoría Heckscher–Ohlin, también conocida como modelo H-O. Dicha teoría fue el diseño de los economistas suecos Eli Heckscher y Bertil Ohlin (en realidad profesor y estudiante). La concepción es que, dado dos países, ambos con factores de capital y trabajo, el país con mayor dotación relativa de capital exportará mercancías producidas con abundancia de capital e importará mercancías con abundancia relativa de trabajo (Fernandez & Subira, 2006).

Wassily Leontief escribió el articulo científico Domestic Production and Foreign Trade: The American Capital Position Re-Examined, y mediante el análisis intersectorial basado en la tabla de ingresos y egresos de la economía de los Estados Unidos para 1947, mostró la evidencia de que las exportaciones estadounidenses eran intensivas en labor, en tanto que las importaciones eran intensivas en capital (Leontief, 1953). En consecuencia, o bien no se cumplían los supuestos subyacentes en el teorema de Heckscher–Ohlin, o bien la economía estadounidense era relativamente abundante en trabajo, ambas cosas contra la creencia general. Tal contradicción recibió el nombre de Paradoja de Leontief (Fernandez & Subira, 2006).

¿Qué tan válida son las críticas de Batalla a la Paradoja de Leontief?

FOTO: Wassily Leontief

Desarrollo

Uno de los puntos principales del Teorema de Heckscher–Ohlin, y quizás por donde más han hecho hincapié todos los académicos que han escrito sobre el tema, es sobre la necesidad teórica de que ambas naciones cuenten con el mismo nivel de tecnología. Este punto lo toca Batalla al detallar los trabajos de Flanders (Batalla, 2013) y también lo menciona Fernández y Subira. Adicionalmente Fernández y Subira complementan con el hecho de que Leontief volviera a hacer el análisis en 1952, solo para obtener resultados similares (Fernandez & Subira, 2006). Podemos como académicos hacer un cuestionamiento a si el mundo tenía países con igual nivel de tecnología que Estados Unidos en 1947 o en 1952 por igual. Mientras que Estados Unidos evolucionaba su economía post-guerra, Europa y Asia se encontraban en plena reconstrucción, por lo que no es arriesgado pensar que el principio de igualdad de tecnologías no se cumpliría sino hasta muchos años después.

El académico Homero Cuevas, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, tiene su propia interpretación sobre la problemática de la Paradoja de Leontief. Para Cuevas el modelo HO está a su vez basado – y por lo tanto sufre de las falacias – en el modelo CMPP (el modelo crudo de precios de producción). El aumento en el precio de productos intensos en labor ocasiona la baja de los productos intensos en capital, pero pocos entienden que, si los primeros afectan los insumos de los segundos, ambos deben subir. El análisis del intercambio internacional debe desarrollarse, pues mediante un sistema que tome en cuenta aquellas interacciones (Cuevas, 1994). La Paradoja de Leontief puede entonces entenderse no desde el punto de vista de falacia teórica del teorema de Heckscher–Ohlin sino de la información imperfecta de las tablas de input-output de Leontief que no pueden desagregar las interacciones pertinentes entre productos intensivos en labor o capital que se convierten a la vez en insumos para productos intensivos en un factor opuesto. Cuevas define esto como “… Aparentemente, un defecto recurrente de la teoría económica ha sido el de tratar de obtener resultados de mucho alcance y complejidad con una información deficiente…” (Cuevas, 1994)

Una explicación sobre la validación de la Paradoja de Leontief nos la entrega el Dr. Valdiviezo Ocampo, quien establece que “… La inclusión del capital humano es una respuesta a la paradoja de Leontief porque asume que la ventaja registrada por EUA en bienes intensivos en trabajo es producto de la prerrogativa en la labor cualificada.” (Valdiviezo Ocampo, 2012).

Conclusión

Tras la lectura de algunas de las obras que abordan el tema, parece haber una concordancia entre autores que la problemática de la Paradoja de Leontief no es tanto que refuta o invalida el teorema de Heckscher–Ohlin, sino que utiliza en su evaluación metodologías de información de insumos y egresos que no equiparan la disparidad tecnológica como factores de producción entre países. Dentro del concepto de mercados perfectos, el precepto de igualdad es una variable difícil de sobrellevar al plano matemático, más con información distorsionada por lo incompleta o sesgada. De tal manera las criticas de Batalla parecen bien fundamentadas y la Paradoja de Leontief continúa siendo un tema controversial, del cual pende hasta los primeros principios de Ricardo sobre la teoría económica.

Bibliografía

  1. Batalla, D. d. (2013, September 12). La Paradoja de Leontief. Recuperado de Nociones de Economía y Empresa: https://nocionesdeeconomiayempresa.wordpress.com/2013/09/12/la-paradoja-de-leontief/
  2. Cuevas, H. (1994, Julio 1). Una Explicación Alternativa de la Paradoja de Leontief. Cuadernos de Economía, 14(21), 159-163.
  3. Fernández, J., & Subira, E. (2006). EL TEOREMA HECKSCHER-OHLIN A LA LUZ DE LAS TABLAS INPUT-OUTPUT DE LA UNIÓN EUROPEA. Universidad de Barcelona, Escuela Universitaria de Estudios Empresariales. Barcelona: Universidad de Barcelona.
  4. Leontief, W. (1953, September 28). Domestic Production and Foreign Trade; The American Capital Position Re-Examined. Proceedings of the American Philosophical Society, 97(4), 332-349.
  5. Valdiviezo Ocampo, G. S. (2012). Los determinantes de innovación de la conducta exportadora de España y México. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Madrid: Universidad Complutense de Madrid.

La Influencia de los Monopolios y Oligopolios en el Desarrollo Económico Nacional

Introducción

A priori, Panamá, un país que se jacta de recalcar su estrategia nacional como centro logístico y financiero de Latinoamérica, apegado a una cultura empresarial y dinámica, no parece ser el tipo de nación donde los monopolios y oligopolios puedan existir.

El propósito de este ensayo es identificar los monopolios y oligopolios existentes en el mercado de Panamá, para luego estimar el costo de los mismos sobre el desarrollo económico del país. La sensación inicial es que el nivel competitivo de la nación mantiene a los actores lejos de prácticas monopólicas por efectos de presión competitiva del mercado. Sin embargo, la existencia de una clase empresarial altamente unida y conectada, en conjunto con la complicidad del Estado, puede abrir la puerta a prácticas oligopólicas y monopolísticas perfectamente amparadas bajo marcos y regulaciones legales.

Ciudad de Panama – Una de las vistas mas impresionantes de Latinoamérica

Desarrollo

En el año 2010 el editor del diario La Estrella de Panamá, Gerardo Berroa, hacía un llamado hacia los oligopolios y monopolios de Panamá en su editorial (Editorial La Estrella, 2010):

“Otro de los aspectos a considerar, en materia de regulación para mejorar nuestra economía, son los monopolios y oligopolios existentes. Estos ocasionan tanto daño con su distorsión en precios al bolsillo del consumidor, frente a la imperturbable mirada de las autoridades competentes en esa materia. Situación observable en el mercado de los hidrocarburos, donde los precios del combustible (gasolina, diésel y lubricantes), aun cuando el precio del petróleo a nivel internacional disminuye, no se reflejará en igual proporción, debido a la especulación del mercado interno, que ejercen las petroleras y/o distribuidoras, generalmente expendedoras al detal.”

Una de las áreas que más aqueja al país en cuanto a monopolios es la de distribución y generación de electricidad. En Panamá la empresa ETESA tiene el monopolio de distribución de electricidad bajo acuerdo del Estado, pero la generación de electricidad está abierta a varios jugadores siempre y cuando se respeten las licitaciones de compra al mejor precio. Esto no siempre se da como evidencian las denuncias constantes de los jugadores que el proceso no es serio (Lasso, M. 2015):

“Panamá Power Corp (IPPCO) y Pentacles Energy S.A. presentarán recursos ante la Corte Suprema de Justicia contra Gas Natural Atlántico, filial de AES Corporation, empresa a la que le fue adjudicado el contrato para la generación termoeléctrica de 350 megavatios.”

Las denuncias por el oligopolio de energía muchas veces tienen como foco la empresa AES Panamá, que abastece alrededor de un tercio de la energía del país. La ley actual llama a un tope del 40% de producción para evitar oligopolios, pero la sociedad civil permanece en duda (Serrano, W. Muñoz, M. 2007):

“… Giovani Fletcher, presidente del Instituto Panameño de Derecho de Consumidores y Usuarios, expresó que hay dudas de que AES Panamá, S.A. tenga menos del 40% del mercado hidroeléctrico nacional, tal como exige la ley. Es extraño que la Autoridad de Servicios Públicos emita una resolución por la cual declare de interés social y público los proyectos de esa empresa Chan 75 o El Gavilán, Cauchero II o Chan – 140 y Chan-220, en el río Changuinola”, dijo Fletcher.”

Las empresas de producción de electricidad han visto una nueva fuente de modelo de negocio en la generación hidroeléctrica. Dicho modo pronto captó la atención de los medios en un llamado atención a las resoluciones del gobierno que las amparan (Noriega, R. 2017):

“… en el año 2012 nació la resolución AG-0691-02012 por la cual la Autoridad Nacional del Ambiente estableció el denominado Caudal Ecológico o Ambiental, que no es más que el volumen de agua disponible para todos los usos de un rio distintos a un hidroeléctrica. Así esta última podría obtener hasta el 90% del caudal del rio… En la práctica esto significa un monopolio del recurso hídrico…”

El rubro del transporte es otro que afecta la vida de miles de panameños que debe todos los días enfrentar el caos del tráfico. El Estado asumió la propiedad de los buses dentro del área capitalina, pero la adjudicación de permisos de transporte público en áreas aledañas sigue en mano de los gremios regionales afiliados al poderoso Sindicato de Transportistas de Panamá (Asprilla, K. 2014):

“… la realidad es que en lo que respecta al problema del denominado monopolio en el sector de Panamá Oeste no hay quien le quite el primer puesto… ya que los propietarios de buses de ese sector mantienen una fuerte campaña para no permitirle a ningún otro transportista operar en sus rutas, aunque el número de habitantes en Panamá Oeste cada día se incremente más…”

La entidad responsable por velar por los derechos del consumidor panameño ante casos de monopolio y oligopolio es la ACODECO (Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia). Dicha autoridad mantiene investigaciones abiertas en todo momento, y muchas veces bajo el cargo de prácticas monopolísticas, no solo monopolios. Estas difieren bajo la legislación como el propio Director de la ACODECO explica en un editorial (casi a manera apologética) en el diario La Estrella de Panamá (Cardoze, O. 2013):

“… En ese sentido, Acodeco suele iniciar sus investigaciones por prácticas monopolísticas ante la evidencia de una práctica restrictiva de la competencia, no ante meros monopolios; pues aún en el peor escenario en el que se haya llegado a ellos a través de la comisión de un ilícito, lo correspondiente no es demandar el monopolio en sí, sino investigar y eventualmente demandar la práctica monopolística a través de la cual se llegó a tal posición en el mercado…”

Muchos en la sociedad civil argumentan que no hay en Panamá un interés real por parte del gobierno para combatir las prácticas de oligopolios, el resultado de una clase empresarial altamente integrada y dispuesta a hacer negocios entre si argumentando alianzas estratégicas para la defensa de la producción nacional. El Doctor y Economista Juan Jované ha sido un crítico acérrimo de tales prácticas con una voz perpetua en los medios de comunicación (La Estrella de Panamá, 2010):

“… Jované afirmó que en Panamá las leyes se han quedado rezagadas y han creado organismos (como la ACODECO) que no tienen fuerza para enfrentar los monopolios y oligopolios, a diferencia de Europa o Estados Unidos, donde las leyes son más estrictas para regular la competencia y evitar estas terribles fallas de mercado. “Si la competencia en el mercado fuese perfecta pues habría eficiencia, pero eso no es así, como ejemplo tenemos el mercado de la gasolina, donde hay un claro oligopolio, ya que hay pocos distribuidores”, afirmó el economista.”

El Doctor Jované no es el único en criticar la falta de escrutinio a los negocios oligopólicos de Panamá encubiertos bajo el manto de fomento a la empresa nacional. El Abogado y periodista Rodrigo Noriega Adames ha utilizado muchas veces el término arquitectura empresarial endogámica para denunciar practicas oligopólicas y/o corruptas por la clase empresarial del país (Noriega, R. 2016):

“… Las políticas públicas que fomentan la creación de riquezas en Panamá favorecen la concentración de las mismas en muy pocas manos… Cuando hay una oportunidad de negocios, la empresa panameña promedio no procura generar oportunidades de negocios a nuevos actores, busca a los familiares y conocidos… Es lo que algunos han dado en llamar como la República de los primos… “

En este caso se ve la conexión entre la falta de ética social y gubernamental, la corrupción y la creación de oligopolios y su efecto en la sociedad como un todo.

Conclusiones

La sociedad civil es la que ha criticado, denunciado y aportado elementos de prueba de la existencia de monopolios y oligopolios en el país, o por lo menos de prácticas monopolísticas y oligopolísticas, las cuales están previstas como faltas al código comercial panameño. De este examen de información de hemeroteca podemos concluir dos puntos principales:

  1. Existen prácticas monopolísticas y oligopolisticas notables en la República de Panamá en los sectores de:
    1. Prestación de transporte público manipulado por los gremios regionales asociados al Sindicato de Transportistas de Panamá
    1. Venta y distribución de gasolina y diésel, la cual nos llama a la atención se denuncia de forma constante sin que se mencionen los nombres de las empresas bajo sospecha
    1. Generación de energía eléctrica, incluyendo fuentes hídricas, las cuales si están muy bien identificadas y han sido blanco de investigaciones
  2. En todos los casos, dichas prácticas parecen estar amparadas por acuerdos, resoluciones y reglamentaciones de carácter legal y promovido por el Estado.
    1. En el caso de la generación de electricidad, la ley exige que ninguna empresa aporte por encima del 40% del total del suministro eléctrico. Estos niveles aseguran de manera automática la existencia de tres jugadores activos que acaparen el mercado.
    1. En el caso de la generación hídrica, la ley resolución AG-0691-02012 concede el 90% del recurso del rio a la planta hidroeléctrica, con poco espacio para los agricultores y pescadores de aprovechar el 10% restante (recordar que no es lo mismo para propósitos de riego y pesca estar abajo o arriba de la planta hidroeléctrica).
    1. En el caso del transporte, es evidente que el favoritismo ha sido de carácter político adjudicando los derechos de transporte a los sindicatos nacionales. Esta decisión tiene subjetividad política que muchos defenderán, ya que los sindicatos debieran representar al pueblo y su clase obrera, escudando sus derechos. Habiendo dicho esto, no deja de ser una práctica de oligopolio entregar el transporte público a gremios regionales que no son sino satélites de una sola entidad, el sindicato nacional. Abstraído de su carácter político es un número finito y pequeño de jugadores usufructuando un mercado.

Dentro de este ensayo es difícil cuantificar de manera exacta el costo adicional que incurre la sociedad por las prácticas de monopolio y oligopolio existentes. Se ha criticado severamente el sobrecosto del precio de la electricidad en el país, y del litro de gasolina. Hay que sopesar que en Panamá no hay extracción de petróleo y la electricidad hasta hace poco se generaba con plantas térmicas y no con hidroeléctricas. Es probable que las limitaciones de materia prima y el costo de generación se presten para sustentar mayores niveles de ganancias a las empresas que manejan estos rubros, y las cuales tienen el amparo del Estado. Si miramos al transporte, la ganancia la obtiene el sindicato con la proliferación de unidades piratas (buses y carros no autorizados que cobran un precio superior al establecido por el gobierno). Al tener el control sobre la concesión de cupos, y limitar la cantidad de unidades activas, los usuarios no tienen otra opción que tomar transporte pirata a un mayor costo. El sindicato obvia la situación de la piratería porque la controla (de forma ilegal) y es una fuente de ingreso adicional que no tributa (y fácil de ocultar). Hacia futuro, Panamá debe revisar su marco actual de legislación comercial competitiva y auditar aquellas prácticas que no solo no aportan al desarrollo del país, sino que al estar amparadas por marcos legales son difíciles de investigar y sientan un peligroso ejemplo de jurisprudencia que pudiera afectar los esfuerzos futuros de revocarlas.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Redacción Editorial (22 de septiembre del 2010) Monopolios y oligopolios en Panamá. La Estrella de Panamá. Recuperado el 8 de abril del 2017 de http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/monopolios-oligopolios-panama/23718259

Lasso, M. (10 de septiembre del 2015) Presentarán recursos contra AES Panamá ante la Corte Suprema. Panamá América. Recuperado el 8 de abril del 2017 de http://www.panamaamerica.com.pa/economia/-presentaran-recursos-contra-aes-panama-ante-la-corte-suprema-995630

Asprilla, K. (4 de agosto del 2014) Monopolio. El Capital Financiero. Recuperado el 8 de abril de http://elcapitalfinanciero.com/monopolio/

Cardoze, O. (18 de mayo del 2013) Monopolio y prácticas monopolísticas. La Estrella de Panamá. Recuperado el 8 de abril del 2017 de http://laestrella.com.pa/economia/monopolio-practicas-monopolisticas/23484074

Redacción Editorial (14 de enero del 2010) Jované denuncia oligopolios en Panamá. La Estrella de Panamá. Recuperado el 8 de abril del 2017 de http://laestrella.com.pa/panama/nacional/jovane-denuncia-oligopolios-panama/23691310

Serrano, W. y Muñoz, M. (19 de diciembre del 2007) AES Panamá abastece el 32% de la energía. La Prensa. Recuperado el 8 de abril del 2017 de https://burica.wordpress.com/2007/12/19/aes-un-oligopolio-de-energia/

Noriega, R. (17 de octubre del 2016) Cinco causas que nos convierte en la República de la desigualdad. La Prensa. Recuperado el 8 de abril del 2017 de http://www.prensa.com/blogoterapia/causas-convierte-Republica-panama-desigualdad_7_4600109944.html

Noriega, R. (30 de enero del 2017) Monopolio en las concesiones de aguas. La Prensa. Recuperado el 8 de abril del 2017 de http://impresa.prensa.com/panorama/Monopolio-concesiones-aguas_0_467803-2305.html